Fui a la caseta de Páginas de Espuma de la Feria del Libro de Madrid buscando Pelea de gallos, de María Fernanda Ampuero. Allí, tras una buena conversación sobre varios libros, y sobre escribir, sobre talleres de escritura y sobre las nuevas narradoras hispanoamericanas, Encarni me recomendó Las voladoras, de Mónica Ojeda. Me dijo que era mejor que Pelea de gallos, así que estuve un rato dudando cuál comprar, hasta que al final me llevé los dos. Primero leí el de María Fernanda Ampuero, que me encantó. Después, justo después, leí Las voladoras, que no me gustó tanto.
Yo suelo juzgar los libros por sus portadas –no lo escondo, no me avergüenzo de ello–, pero como este llevaba una faja bastante grande de 3ª edición y una frase alabadora de alguien de algún periódico, realmente no vi la portada antes de comprarlo. Me dejé guiar por la editora y ni leí la contraportada. Si hubiera estado en una librería, no creo que hubiera comprado el libro, tanto por la cabeza de mujer con alas negras sobre una luna llena surcada por una nube sobre un paisaje crepuscular en las montañas de la portada, como por la advertencia de la contraportada, que describe el libro como “gótico andino”. Yo iba buscando cuentos sobre violencia, pero sobre la violencia de lo cotidiano, lo terrible en las vidas comunes y en el día a día, violencia realista. Lo del gótico, con sus criaturas sobrenaturales, escenarios lúgubres, paisajes grotescos, oscuridad, sangre, hechizos, misterios sin resolver, conjuros, chamanes, mutilaciones, desmembramientos… no es exactamente lo mío.
Sin embargo, reconozco que el libro está bien. Algunos cuentos me gustaron más que otros (algunos son más exageradamente góticos que otros), pero casi todos funcionan: hacen sentir cosas, angustian, te dejan una sensación desagradable en el cuerpo. No es para mí, no es mi tipo de literatura, pero creo que está bien y que lo que se pretende lo consigue: el misterio, la tensión, la impresión no tanto por lo que cuenta sino por la forma ambigua, repetitiva, que avanza lento, que omite información, que presenta el contexto a cuentagotas, que intriga, que desasosiega. Provoca algo en el lector, que es lo importante.
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