Madrid, Feria del Libro de septiembre de 2021, caseta del Grupo Contexto. Hablo largo rato con el hombre de Sexto Piso. Llevo una lista de libros vistos en su catálogo que quiero conseguir. Varios son antiguos, alguno descatalogado. Quiero, además, comprar un regalo. El hombre me recomienda varios, que me tienen muy buena pinta, pero que no son a por lo que vengo. Les hago fotos a las portadas para guardarlos para luego, para nuevas listas, para próximas ferias. Acabo comprando varios de mi lista y uno para regalo. Sigo mirando los libros de exposición, paso de Sexto Piso a Periférica. La mujer de Periférica me venía observando. Ve la exhibición de títulos que me hizo el hombre de Sexto Piso, y mis manos llenas de libros que voy a comprar. Así que trata de recomendarme algo. ¿Has leído algo de Rita Indiana?, me dice. Le contesto que leí Papi, no una, sino dos veces, y que me encantó. ¿Y has leído algo más de Rita Indiana? No. ¿Por qué no has leído nada más de Rita Indiana? ¡No sé por qué no he leído nada más de Rita Indiana! Así que me dejo recomendar. Me enseña La mucama de Omicunlé y Hecho en Saturno. Le pregunto cómo son, si son tan experimentales como Papi. Me dice que La mucama de Omicunlé es más experimental, pero que Hecho en Saturno es más tradicional. Quiero leer algo diferente a Papi, para ver cómo lo hace, así que acabo llevándome Hecho en Saturno. No miro mucho más el resto de editoriales de la caseta, aunque sé que Impedimenta, que es la siguiente, tiene menos peligro para mí de seguir comprando. De todas formas, en la caseta están contentos conmigo y me dan una bolsa de tela de Periférica donde llevar todos mis libros nuevos.
No leí Hecho en Saturno hasta meses después. Tras meses intentando convencer a mi madre de que se leyese Papi, hablándole de él a menudo con entusiasmo, el día que por fin accede a leerlo, releo yo también el principio, y me encanta de nuevo, y recuerdo que tengo un libro de Rita Indiana sin empezar en la habitación. Es finales de mayo. Lo empiezo. Tiene buena pinta. No tiene nada que ver con Papi. Nada que ver.
Al principio pienso que no me va a gustar. No me interesa. El tema no me interesa. Pero sigo leyendo y ahí es donde me maravillo porque no me interesa pero sí me interesa y me encanta. Y pienso que los buenos escritores son los que consiguen que te interese lo que no te interesaba, que te guste lo que no tiene nada que ver contigo.
Hecho en Saturno no es Papi. Es una novela tradicional, clásica, con sus personajes y espacio y tiempo y acción tradicionales. Pero tan bien descrito, y con esos párrafos luminosos de vez en cuando donde se ve que Rita Indiana ve lo que escribe con los sentidos.
A veces se ven venir cosas, o su inclusión en la trama y su progresión parecen algo obvias, pero no importa. No es Papi, pero hay cosas de Papi aquí. Me sorprende que esta sea posterior y Papi anterior porque parece lo contrario. Diría que la forma de describir sensorialmente y subjetivamente y oníricamente se ensaya aquí de forma suave para explotar en Papi. Pero si Papi es anterior, resulta que aquí, queriendo ser una novela clásica, se cuela esta forma de escribir y ver y describir de Rita Indiana, en momentos muy puntuales, pero maravillosos. A veces es una sola frase única que ilumina una página entera y ya la hace diferente.
Me gustó ver que una escritora tan experimental como Rita Indiana también puede hacer una novela clásica, tradicional, asequible, sin perder esos toques que hacen su escritura diferente y original.
En la siguiente Feria del Libro de Madrid, en junio de 2022, aún no había acabado Hecho en Saturno, pero ya sabía que me gustaba lo suficiente para regalarlo —y tenía que hacer otro regalo esos días—. Así que, con mi ejemplar a medio leer en la mochila, me pasé por la caseta del Grupo Contexto y, sin permitirme ni asomarme a Sexto Piso por mi falta de presupuesto, pedí Hecho en Saturno otra vez. La chica de Periférica me preguntó si había leído algo más de Rita Indiana. Le dije que sí, que Papi me encantaba, y que, de hecho, Hecho en Saturno me lo estaba leyendo en ese momento, y que me estaba gustando tanto que estaba comprando otro ejemplar para regalo. Me dijo que ella Hecho en Saturno no lo había leído, pero que La mucama de Omicunlé estaba muy bien. Le dije que lo leería, pero que para la próxima, porque ya venía de la caseta de la librería Lata Peinada de comprar una colección de cuentos dominicanos contemporáneos seleccionada por Rita Indiana, y se la enseñé. Estuvimos de acuerdo —tanto la chica de Lata Peinada como la chica de Periférica como yo— en que si Rita Indiana había seleccionado los cuentos, estarían bien.
Unos días después, me acabé Hecho en Saturno. Estoy leyendo los cuentos de Sin pasar por Go, pero con calma y a la vez que otras cosas, como siempre. Pronto me compraré, supongo, La mucama de Omicunlé, pero es probable que pase meses en mi estantería antes de que lo lea. Mientras, seguiré recomendando Papi a los lectores más experimentales y exigentes, y Hecho en Saturno como novela más clásica a quienes crea que pueden disfrutar de una maravillosa descripción crítica del paisaje urbano de Cuba y el desencanto de las revoluciones centroamericanas.
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