Tras haber leído su poemario Los versos del eunuco, que me había gustado mucho, quise leer alguna novela de Luisa Castro.
El secreto de la lejía cuenta la historia de África, una joven (yo diría que todavía adolescente) poeta que tiene la oportunidad de dejar el pueblo pequeño donde vive e irse a Madrid. Lo primero que no me gustó del libro es la actitud de la niña ante la posibilidad de cambiar de vida. ¿A qué adolescente poeta le ofrecen ir a Madrid a un programa de radio para leer sus poemas porque ha ganado un concurso y no muestra la menor ilusión, sino que se enfada con el locutor de radio por molestarla y solo emprende el viaje obligada por su madre? Ante un personaje principal con tan poca iniciativa y, sobre todo, tan poca curiosidad, casi dan ganas de dejar de leer.
Pero luego resulta que la chica es espabilada y en cuanto llega a Madrid entabla relaciones con desconocidos y se hace un lugar: consigue un sitio donde vivir, un trabajo escribiendo reseñas para un periódico, que una editorial publique su poemario…
Mi problema principal fue que la protagonista me cae muy mal: tanto lo que piensa, como lo que dice, como lo que hace. Normalmente, habría dejado el libro a la mitad, como hago habitualmente, pero algo en este, tal vez su fácil y rápida lectura, me hizo seguir hasta el final. Y la verdad es que al final mejora. El final está bien, de hecho. Si no hubiera tardado tanto en llegar hasta ahí… Siempre me dan rabia los libros que necesitan demasiada introducción, demasiado contexto para que cuando llegue lo bueno se entienda. Demasiada preparación para un momento que tarda mucho en llegar. Y no digo que no sea necesaria, porque lo es, porque sin toda la primera parte (o dos primeros tercios) del libro, no se llegaría a lo importante de la misma forma y no causaría el mismo efecto.
Otro problema: se repite mucho. Creo que esto también es necesario para crear el ambiente que lleva al final, pero durante la lectura, tenía la sensación de estar leyendo mil veces la misma conversación, o que las conversaciones eran muy largas, o que reflexiones que duran una página entera quedarían igual de claras en una sola frase, al menos la segunda o la tercera vez que aparecen reflexiones demasiado parecidas, que no están mal en sí, pero en las que se insiste demasiado.
Y el último problema: la forma. No me llega a quedar muy claro a quién va dirigido el libro. El lenguaje, la forma, el carácter y la edad de la protagonista, el propio planteamiento y la propia trama…, me hacen pensar en una novela para adolescentes, no sé si una novela juvenil, pero sí una novela que disfrutarían estudiantes de instituto a quienes les gustase leer, en la línea de Deseo de ser punk, de Belén Gopegui. Pero los personajes secundarios, la trama madrileña, el ambiente, no son nada juveniles. Una trama de dinero, corrupción, chantajes, influencias y amores entre la clase cultural y artística pijo-progre madrileña, que arrastran a una adolescente de hombre en hombre (todos mayores que ella) hasta acabar implicada en una trama tan oscura como extraña, atrapada en una relación sentimental dependiente e insana, incluso viviendo en la calle junto a los sintecho del parque del Retiro…, no es claramente la temática de una novela juvenil.
Por lo tanto, creo que es una novela fallida, que no consigue encontrar el tono adecuado a su público, y que se hace repetitiva. Pero me alegro de haberla leído, porque el final está bien. Tal vez los problemas de la novela radican, precisamente, en el final complejo y pretencioso, para el que hay que haber armado primero toda la estructura de una novela para que funcione.
Otra cosa que me gustó: me dieron ganas de escribir. Al fin y al cabo, África es una poeta y se habla mucho de poesía, de escribirla, trabajarla y corregirla, y del oficio de poeta. Dan ganas de leer lo que África está escribiendo. Yo, como de Luisa Castro solo había leído un poemario, me imaginaba que el libro de África era Los versos del eunuco y funcionaba bastante bien, según lo que los personajes decían de su obra.
En resumen, creo que no es una gran novela, pero me gustó leerla.
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